12.5.08

¿Cómo limón en la herida?

Comentarios ácidos... comentarios que se me vienen a la mente sin quererlo yo. Pequeñas e hirientes frases, que calan muy profundo, y que tienen poder para destruir hasta la persona más segura. Son como pequeñas cuchillas, y se me ocurren cada vez que converso o me molesto con alguien. Y son tan precisas y crueles, que parecen haber sido muy bien pensadas por alguien lleno de veneno en el corazón.

El verdadero problema, es que por lo general, no me aguanto el no decirlas, y eso trae consecuencias de las que después termino muy arrepentido... pero la palabra dicha, ya no se puede recoger. Se me ocurren siempre contra las personas que más quiero; y como se bastante sobre esas personas, tengo material suficiene como para, inconscientemente, componer las frases más desgraciadas y perversas, que jamás diría si me lograra contener y detenerme un momento a pensarlas y darme cuenta de lo que verdaderamente estoy diciendo.

Antes, me enorgullecía de poder confeccionar frases tan ingeniosas. Hasta consideraba que eran "como limón en la herida", pero más que confrontar y desinfectar, lo que hacía era maldecir y humillar. Luego de una larga conversación que tuve con el director de mi colegio, al que me gusta ver como mi amigo (no lo digo por patero, de todos modos, probablemente el nunca lea esto), comprendí que las cosas que uno hace, trascienden el simple hecho de hacerlas; me di cuenta que esas cosas que nacían en mí, eran simplemente el fruto de heridas, temores y odios que había en mi corazón.

Así que comenzó una tiempo de sanarme. Y el único que puede sanar completamente; y quebrantar lo más escondido de nuestro ser; y llegar a la esencialidad de las cosas; y no solo adornar lo externo, es Jesús.

Bueno... el camino suele ser largo y difícil. Pero el final es lo mejor. El proceso de sanidad que Dios opera en nosotros es un servicio con todo incluido. Y es maravilloso, nada te renueva tanto. Y simplemente porque Él te conoce tanto, y sabe cada cosa que has pasado y todo lo que has sentido en cada momento y en cada situación.

Y el proceso continúa. Me siguen surgiendo estas frases ácidas, pero ya no las digo. Porque sé que el dolor que causan puede llegar a ser incluso, el empujón que necesita una persona para acabar con su vida.

Y así Jesús me va sanando, con este limón en la herida, que quema... pero purifica.

David Rodríguez

3 comentarios:

Carlos Fausto dijo...

Hola brother, gracias por pasar a visitar mi blog, también es un placer de mi parte visitarte, aunque debo decirte que yo soy ateo y tengo una idea un poco distinta a la tuya acerca de las palabras lacerantes que aveces nos guardamos:

¿Porqué somos amables con los demás y nos guardamos nuestros comentarios "feos"?

Pues simplemente porque somos cobardes, porque si nos dedicamos a usar nuestros comentarios fatalistas comenzaremos una guerra de palabras con los otros, lo cual puede degenerar en un enfrentamiento físico y en casos extremos, un enfrentamiento mortal.

Es por eso que preferimos la armonía social, para evitarnos los enfrentamientos continuos.

Una cita que se me viene a la mente:

"La religión es la única causa por la cual los pobres se contienen por matar a los ricos". Ahora yo diría, no sólo la religión, sino la moralidad y las reglas jurídicas impuestas por una élite en el poder, por supuesto, esos mismos ricos.

Bueno creo que me extendí un poco en este post, de todos modos te agregare a mi lista de blogs por corresponder a lo que hiciste, y espero que nos sigamos leyendo.

Anónimo dijo...

Hace un tiempo pensé en lo terrible ke seria pelearme kontigo.
No sé a raíz de qué, pero pensé exactamente lo que dices aquí...
Tienes una cosa asi como "el don de la palabra", logras hacer que la gente sienta lo que le dices.
Creo que las palabras pueden dejar un dolor más intenso que cualquier golpe. "La vida y la muerte están en el poder de la lengua".
Sigo pensando que pelearme contigo sería horrible, y no solo porque yo sería la más perjudicada, sino también porque aprecio mucho tu amistad. No me gustaría perderla.

Anónimo dijo...

aveces es increible el daño que podemos llegar a hacer con nuestra boca...no por nada dijo jesus:"guarda tu lengua del mal..."y si es cierto q muchas veces no poemos retenernos,pero no porque no queramos si no que porque nustra naturaleza pecaminosa suele ser bastante fuerte!.Pero si Dios es con nosotros quien contra nosotros?..
Un saludo!!!

cuidatee muxoo!